

Roma fue prosperando y desarrollándose como ciudad durante el período monárquico hasta que, con el rey Tarquino el Soberbio, acaba esta época y se inaugura otro régimen:
Entre unos y otros se establecía una relación de vasallaje según la cual cada plebeyo servía a una familia patricia a la que debía obediencia a cambio de protección. Cada familia noble, también llamada “gens”, podía tener numerosos plebeyos a su cargo y funcionar, por tanto, como un conjunto independiente con leyes propias, un jefe patricio y unos códigos o leyes comunes.
La organización social aún tenía más niveles. Cada grupo de diez gens formaba una Curia, lo que venía a ser una familia aún mucho más amplia que tenía, incluso, templo y sacerdote propios. Las Curias se reunían en la llamada Asamblea del Pueblo, donde se tomaban las decisiones que afectaban a la ciudad, siempre por medio del voto (por otro lado, lógicamente, sólo ejercido por los nobles o patricios). De forma paralela también funcionaba el Senado, formado únicamente por los jefes de cada familia. Con el tiempo, los plebeyos también consiguieron su representación gracias a los llamados tribunos de la plebe. Estas figuras lograron una pequeña representación para los menos beneficiados socialmente, quizá más simbólica que real porque las clases estaban más que definidas.
Aunque a
A pesar de estos avances sociales e intelectuales en los que Roma empezó a separar su cultura de las influencias griegas que la habían acompañado desde su fundación, la ciudad no se preocupó a la hora de desarrollar su base industrial o económica. Las victorias militares eran tan constantes que Roma podía vivir holgadamente tan sólo de los botines que conseguía. Y fueron muchos.
El poder romano fue avanzando y ampliándose hasta dominar toda Italia tras la derrota final de Cartago en el año
El poder romano se extendía fuera de sus fronteras, pero en el interior se estaba generando un malestar y unas tensiones que
Craso murió joven y mientras Pompeyo se quedaba en Roma, César inició la conquista de
El Senado, receloso de este poder, mandó que lo apuñalaran en el año
Octavio se autoproclama emperador con el nombre de César Augusto, funda el Imperio Romano e inaugura un período de paz que se esperaba desde hacía tiempo con impaciencia. La ciudad gana en prosperidad y ve cómo florecen las artes y las nuevas construcciones. Es célebre la frase de César Augusto que dice “encontré una ciudad de ladrillo y la he convertido en una ciudad de mármol”. De esta época aún pueden verse muestras en
El Imperio pasó épocas de todos los colores. A pesar de que el emperador Nerón incendió por completo la ciudad para suicidarse después en el año 64 dC, tan sólo cinco años más tarde comenzaba la construcción del espectacular Anfiteatro Flavio, más conocido como el Coliseo. Se construyó por orden del emperador Vespasiano, el mismo que mandó levantar el Arco de Tito en el Foro para conmemorar una de sus victorias. Entre los años 96 y 211 el Imperio romano alcanza su máximo esplendor con emperadores como Adriano, que ordena levantar sus murallas o Marco Aurelio, artífice de las principales victorias en el Danubio.
Roma era la capital del mundo y nada hacía presagiar entonces la decadencia que se avecinaba. Ésta comienza en el año 235, cuando las invasiones persas y germanas demuestran que el Imperio no es infalible y que puede ir perdiendo terreno. Entre los años 250 y 312 los cristianos serán perseguidos duramente en Roma, una situación que se mantiene hasta el año 330 cuando Constantino, el primer emperador cristiano, derrota a Majencio y traslada la capital oficial del imperio a Bizancio (Constantinopla desde entonces).
Con la división de poderes y las invasiones germánicas, al Imperio agonizaba. En el año 476 cae definitivamente el Imperio Romano y el poder pasa entonces a mano de los reyes germanos.