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De la Piazza del Campidoglio a la Piazza del Popolo por la Via del Corso

Guía Turística de Roma
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De la Piazza del Campidoglio a la Piazza del Popolo por la Via del Corso

Este itinerario comienza en el Monte Capitolino, donde hoy se encuentra la Piazza del Campidoglio y, en ella, los Musei Capitolini, unos de los más importantes de Roma. Desde aquí se llega en pocos pasos a la Piazza Venezia, auténtico centro neurálgico de la ciudad, por donde, inevitablemente, todos los romanos han pasado alguna vez y todos los turistas deben hacerlo para hacerse una idea del ritmo urbano de la capital italiana.

Justo en este punto comienza la Via del Corso, una de las calles más famosas de Roma. En línea recta se llega a la Piazza del Popolo, ya muy cerca de Villa Borghese y uno de los lugares más populares de la ciudad.

La Piazza del Campidoglio es para muchos el símbolo de la elegancia romana. Miguel Ángel partició en el diseño y se pueden ver ella tres palacios, el Palazzo Nuovo, el Palazzo dei Conservatori y el Palazzo Senatorio. Los dos primeros son la sede de los Musei Capitolini, formados también por las obras existentes en la Pinacoteca y en el Tabularium. El museo está considerado el más antiguo del mundo de carácter público y, entre otras obras, puede verse la célebre Lupa capitolina amamantando a los gemelos Rómulo y Remo.

Saliendo de la Piazza del Campidoglio por la escalinata principal se pasa junto a la Piazza Ara Coeli (a nuestra derecha). Aquí se puede visitar la iglesia de Santa Maria in Ara Coeli que hoy ocupa el punto más alto del monte Capitolino.

En pocos pasos se llega al centro neurálgico de Roma, la Piazza Venezia. Para hacernos una idea del ritmo urbano de este punto de la ciudad basta una cifra: casi un millón de coches pasan por aquí diariamente. Esta cantidad, unida a la merecida mala fama del tráfico romano, es la mejor muestra del ambiente que se vive en la plaza. Aparte de los coches, lo que más llama la atención es el enorme monumento blanco que domina la plaza, conocido como el Vittoriano por ser construido en honor a Vittorio Emanuele II y alrededor de cuya construcción no faltó la polémica.

Justo enfrente del Vittoriano, en el lado oeste de la plaza, se encuentra el Palazzo di Venezia, desde donde Mussolini efectuó varios de sus discursos. Parte de sus estancias albergan el Museo Nazionale di Palazzo de Venezia, con obras representativas desde la Edad Media hasta el siglo XVIII.


Detrás del palacio se encuentra la Basílica de San Marco, fundada en el siglo IV aunque modificada después tras varias remodelaciones y en la que puede verse un excelente mosaico del siglo XIX. Y a pocos pasos de aquí se llega a otro palacio que tampoco hay que perderse. Se trata del Palazzo Doria Pamphilj, elegantísimo, con fachada que data de mediados del siglo XVIII y una decoración interior excelente. Aquí se encuentra la Galleria Doria Phamphilj, llamada así por el nombre de la familia propietaria y que es una de las mejores colecciones privadas de arte que existen en Roma. Pueden verse hasta 400 pinturas que van desde el siglo XV hasta el siglo XVIII con obras de Caravaggio, Lorrain o Tiziano. Sin embargo, uno de los cuadros más representativos es obra de Velázquez, un retrato del papa Inocencio X Pamphilj que sigue decorando en solitario una de las estupendas salas del palacio.

Cerca de la galería se encuentra una de las iglesias más significativas de la ciudad, la Chiesa del Gesú. Su merecida fama responde a la belleza de su interior y a que fue la primera iglesia jesuita de Roma. Aquí descansan los restos de San Ignacio, el fundador de la orden, que vivió en la iglesia los últimos años de su vida (sus habitaciones pueden visitarse) en una tumba realizada en bronce y mármol.

Para tomar el camino hacia la Piazza del Popolo hay que entrar en la Via del Corso, una de las más famosas de la ciudad y también una de las más transitadas. Aquí se celebraron hace siglos las populares carreras de caballos en la ciudad (de ahí su nombre, corso=caballo), pero hoy es uno de los centros comerciales más activos de toda Roma. Subiendo por esta calle se aconseja desviarse a la derecha por la Via di Ripetta a la altura del Ara Pacis Augustae y el Mauseoleo de Augusto. Están cerrados al público, pero su aspecto interior da una idea clara de la monumentalidad y la importancia que tuvieron en su época.

La Via del Corso acaba en la Piazza del Popolo, muy popular entre los romanos y sorprendente para los turistas por sus enormes dimensiones. Se trata de una plaza enorme en la que puede verse el segundo obelisco más antiguo de la ciudad y dos curiosas iglesias en uno de sus extremos, la de Santa Maria dei Miracoli y Santa Maria in Montesanto, conocidas como las iglesias gemelas por su aspecto casi idéntico.

En la plaza también hay una fuente en cuyas escaleras siempre suele haber gente sentada y que se convierte en el mejor lugar para refrescarse en verano. En la zona norte de la plaza, junto a la Porta del Popolo se encuentra la principal iglesia del lugar y una de las más importantes de la ciudad por las valiosas obras de arte que contiene, la de Santa Maria del Popolo. Además del interesante ambiente de la iglesia pueden admirarse obras de artistas como Rafael o Pinturicchio.