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Guía Turística de Roma Rutas  

El Centro Storico

El Centro Storico es la zona de la ciudad que queda al oeste de la Via del Corso. Aquí se puede pasear entre las calles que quedan dentro de las antiguas murallas de la ciudad, pasar por relevantes monumentos y elegantes palacios y disfrutar de algunas de las mejores plazas romanas.

La ruta comienza en la conocida Piazza Colonna, justo a la izquierda de la Via del Corso cuando subimos por ella después de haber superado la Via Pietra. Tanto la Piazza Colonna como la contigua Piazza del Montecitorio son dos lugares claves en la ciudad, sobre todo, en la vida política. El Palazzo Chigi, en la Piazza Colonna, es la residencia oficial del primer ministro, y el Palazzo del Montecitorio, la sede actual del gobierno y la Cámara de los Diputados.

Por encantadoras callecitas de piedra donde hay interesantes tiendas de moda de últimas tendencias (atención a los precios, elevadísimos en esta zona) se llega a la Piazza della Rotonda. En ella se encuentra uno de los monumentos imprescindibles de Roma, el Panteón. Es el edificio mejor conservado de la antigua Roma teniendo en cuenta que se empezó a construir en el año 27 aC por orden del emperador Agripa. En su fachada destacan el frontón triangular y las dieciséis columnas corintias que lo sostienen y en su interior, lo que más llama la atención es su impresionante cúpula. También pueden verse las tumbas de los primeros reyes italianos Vittorio Emanuele II y Umberto I, y la del gran artista Rafael.

Al salir del Panteón no hay que perderse el ambiente de la Piazza della Rotonda, independientemente de la hora del día que sea. Junto a los turistas que normalmente "toman” la plaza también hay un numeroso público local, que disfruta del lugar a la manera romana, sentados en las escaleras o en alguna de las terrazas que rodean la plaza. En una de ellas, la de la cafetería Tazza dOro se puede tomar uno de los mejores cafés de Roma y, sorprendentemente, a pesar de la fama del local y del lugar en el que se encuentra, los precios son de lo más razonable de la ciudad.

Muy cerca del Panteón, bajando hacia el río por la Via Minerva, se llega a la iglesia Santa Maria Sopra Minerva. Es una de las pocas iglesias góticas de Roma y cuenta con el aliciente de ver en su interior alguna de las primeras esculturas realizadas por un joven Miguel Ángel. Al salir, no hay que perder detalle del obelisco egipcio de la plaza y la estatua en forma de elefante, obra de Bernini.

Para seguir adentrándonos en el Centro Storico se pueden tomar muchas rutas desde este punto, pero lo mejor es alejarse de la piazza Sopra Minerva por la Via del Pie' di Marmo. El nombre es de lo más acertado, ya que en su esquina se puede ver al aire libre un grandísimo pie de mármol de una antigua estatua romana.


En dirección a la Piazza Navona se pasa antes por el elegante Palazzo Madama, construido en el siglo XVI por la familia Médicis y que ha funcionado como la sede del Senado de la ciudad. Y justo frente a él, otra iglesia que no debemos perdernos, la de San Luigi dei Francesi. Es de estilo barroco y muy popular para los romanos de la zona, acostumbrados a una iglesia parroquial en la que pueden verse obras de artistas como Giacomo della Porta, Domenico Fontana o Caravaggio en sus diferentes capillas.

Superado el Corso di Rinascimento se llega a la Piazza Navona, una de las más célebres de la ciudad. Aunque suele estar más concurrida por turistas que por público local es uno de los mejores lugares de Roma para tomarse un helado o, simplemente, disfrutar del ambiente. Abundan los tenderetes artesanos y los artistas callejeros, además que pueden verse auténticas obras de arte, como la Fontana dei Quattro Fuimi, una de las tres fuentes que, junto a la Fontana del Moro, al sur, y la Fontana del Nettuno, al norte, decoran la plaza. Junto a la fuente se levanta la iglesia de Sant"Agnese in Agone, obra del gran rival de Bernini, Borromini, y también toda una obra maestra del Barroco.

Saliendo de la plaza por la Via dell'Anima se llega a uno de los espacios más curiosos de Roma, la Piazza Pasquino. Durante mucho tiempo éste fue uno de los lugares donde se encontraba una de las estatuas parlantes de la ciudad, que todavía puede verse en un extremo de la plaza. El lugar en el que se apoya la estatua de Pasquino es una de las paredes del Palazzo Braschi, que funciona hoy en día como el Museo di Roma y ofrece una interesante documentación sobre la ciudad para todos los interesados en el tema.

Dejando atrás el palacio por la Via Baulari se llega a la Piazza Campo de'Fiori, un lugar muy animado, tanto por el día, cuando funciona como mercado de plantas y flores, como por la noche, cuando se convierte en uno de los lugares preferidos por los más jóvenes. El centro de la plaza está presidido por una en honor a Giordano Bruno, quemado en la hoguera por la Inquisición al asegurar que era la& Tierra la que giraba alrededor del sol.

Muy cerca de Campo de’Fiori se encuentra la elegante Piazza Farnese, con el palacio del mismo nombre que actualmente es la sede de la embajada francesa en Roma. Lo más llamativo de la plaza son las dos enormes fuentes gemelas que la presiden y que provienen de las Termas de Caracalla.

Abandonando el Centro Storico en dirección al río se llega al Palazzo Spada, perfectamente conservado gracias a la restauración que la familia Spada encargó a Borromini en el año 1632. En su interior puede verse la Galleria Spada, con interesantes obras de arte de nombres como Rubens o Tiziano.