

El Tíber, el río que cruza Roma, se ha convertido también en uno de los símbolos de la ciudad. El Tíber ha marcado en gran parte la vida y la personalidad de la ciudad y los puentes que lo cruzan es uno de sus signos de identidad. En toda Roma si hay un barrio marcado por la presencia del río es el Trastevere (Tevere= Tíber / Tras=Al otro lado).
El barrio queda justo enfrente del Centro Storico, aunque con el río de por medio, y es una de las zonas con mayor carácter de la ciudad, un barrio peculiar como pocos y romano por encima de todo. A pesar de ello los nuevos tiempos también han llegado al Trastevere y parte del peculiar encanto de la zona está desapareciendo gradualmente. Mientras los lugareños emigran para vivir en otros lugares, sectores adinerados se han encaprichado del barrio por ser una zona de moda y muchos de sus antiguos "palacios” se están reacondicionando para acoger nuevos estilos de vida. Sus típicas trattorias, que las hay y muchas, son los locales más codiciados, pero inevitablemente comparten espacio con pizzerías de factoría rápida para satisfacer la creciente demanda de visitantes y turistas.
Las cosas están cambiando en el Trastevere, sobre todo, para sus habitantes de siempre. Sin embargo, nadie puede negar que es una de las áreas más encantadoras y auténticas de Roma, con un ritmo propio y distinto del resto de la ciudad que, quizá por la obligada separación que marca el río, se ha podido mantener, como mínimo, hasta hoy. Lo más recomendable para hacerse una idea de la vida en este barrio es visitarlo dos veces, una por el día y otra por la noche.
Por las mañanas y en horario comercial el barrio mantiene un ritmo más propio de un pueblo que de la capital del país. Vendedores ambulantes, tiendas que muestran parte de su mercancía en las calles, grupos de ancianos haciendo tertulia en las plazas, ropa tendida en la mayoría de las fachadas y las entrañables mammas italianas haciendo la compra o paseando a los niños. Es el Trastevere más característico, el que aún mantiene su carácter proletario y su vida de siempre. Durante la noche todo cambia y los turistas y el público más joven llena las calles. En todas las calles (incluso en pequeñísimos callejones) hay alguna trattoria o restaurante (por lo general, a precios recomendables). Las tiendas de música, ropa y objetos artesanales permanecen abiertas hasta altas horas de la noche (sobre todo en verano y durante los fines de semana, cuando más afluencia hay) y tampoco faltan los artistas callejeros que montan números espontáneos en cualquier plaza para asegurarse las miradas del público que las abarrota. Unos se divierten paseando y otros sentados y bebiendo en plena calle, por lo que a últimas horas de la noche no es difícil que el ambiente se desmadre y los carabinieri tengan que tomar cartas en el asunto. En cualquier caso, el Trastevere tiene dos vidas y todo el que desee tener una idea completa de Roma tiene que conocer las dos.
De todos los puentes de la ciudad que atraviesan el río hay algunos especialmente indicados para acercarse al barrio. Son el Ponte Sisto, el Ponte Garibaldi, el Ponte Fabricio y el Ponte Palatino. Cualquiera de ellos, entre el Centro Storico y el Teatro de Marcello, conducen al inicio del Trastevere aunque quizá el más recomendable es el Ponte Fabricio, uno de los más antiguos de la ciudad, situado en la orilla norte, que pasa a llamarse Ponte Cestio después de atravesar la Isola Tiberina y acabar en la orilla sur.
La Isola Tiberina es una auténtica isla situada en medio del río donde hoy se levanta un hospital, el Ospedale Fatebenefratelli, que tiene su origen en la Edad Media, ya que fue fundado por los monjes de esta orden. En la isla también hay una iglesia, la de San Barolomeo all'Isola y los restos de otro puente romano, el célebre Ponte Rotto, que fue el primero de la ciudad que se construyó en piedra y que data del año 142 aC.
Cruzando el Ponte Cestio se entra en el Trastevere por la Piazza Piscinula, donde la iglesia de San Benedetto in Piscinula conserva la campana romana más antigua. Muy cerca de aquí, junto a la Piazza Mercanti hay otra iglesia de interés, la de Santa Cecilia in Trastevere. En su coro se puede contemplar un estupendo fresco de Pietro Cavallini, aunque los más creyentes acuden a la iglesia por otro motivo. Aquí descansan los restos de santa Cecilia, muerta en el año 230 dC. Más de mil años después, en el 1599, su tumba fue abierta por unos estudios y su cuerpo se encontró en un sorprendente estado de conservación que, para muchos, no puede responder a otro factor que no sea un milagro.
Desde aquí, lo mejor es acercarse a la cercana Piazza Sonnino, dominada por una elegante torre medieval, la Torre degli Anguillara. Aquí residió el poeta Dante, como mínimo, durante un año de su vida. En la plaza comienza la principal arteria del barrio, el Viale di Trastevere. Se trata de una calle larguísima que recorre el barrio y continúa hasta la completa salida de él. La calle cobra especial protagonismo los domingos por la mañana, cuando se celebra el típico mercado que abarca gran parte del barrio. Comienza en esta calle y se extiende hacia el río hasta la altura de Porta Portese, junto al Ponte Aventino.
El Mercado de Porta Portese es uno de los más grandes de Europa en objetos de segunda mano y el mayor de toda Roma. Aquí se puede encontrar casi de todo y aunque cada vez es más difícil que los precios resulten una ganga, si se sabe "negociar" será muy fácil adquirir algún capricho algo más barato que en el resto de la ciudad.
Desde el Viale di Trastevere, la Via di San Francesco a Ripa conduce directamente a la Piazza Santa Maria in Trastevere, el principal centro del barrio. Se trata de la plaza que mejor muestra el carácter del Trastevere que comentábamos al principio, tanto de día como de noche. Es imprescindible la visita a la Basílica de Santa Maria in Trastevere, la primera que se dedicó a la virgen en toda la ciudad.
Sin abandonar el Trastevere, pero para ver una imagen del barrio bien distinta hay que tomar la Via della Scala hasta Villa Farnesina y el Palazzo Corsini. Son dos de los edificios más elegantes de la zona. En el primero se pueden ver obras de arte, como Las tres gracias de Rafael y en el segundo se conserva parte de la Galleria Nazionale d"Arte Antica (el resto se halla en el Palazzo Barberini).