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Por la Roma antigua e imperial

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Por la Roma antigua e imperial

Para muchos de los visitantes que llegan a la ciudad eterna Roma es, en esencia, lo que describimos en esta ruta. No hay otra ciudad en el mundo que conserve un conjunto monumental tan numeroso y tan antiguo en su centro urbano. Y así, entre estaciones de Metro, terrazas y el incesante tráfico (siempre el tráfico romano!) se levantan monumentos como el Coliseo, el Arco de Constantino o los Foros, en los que todavía siguen los trabajos de excavación y estudio.

Para algunos, los poco aficionados a la historia, la ruta que pasa por los cimientos de Roma sólo descubrirá unas cuantas piedras deterioradas. Para otros, será el mejor paseo posible en la ciudad, las reliquias de un imperio que marcó el destino de medio mundo y la mejor prueba de cómo fue la sociedad romana hace más de 2.000 años. Antes de comenzar a andar, lo mejor es ponerse en situación e imaginarse en la época de gladiadores, emperadores y esclavos, nobles y plebeyos…

El itinerario puede comenzar en el Circo Massimo. Lo que se puede ver actualmente (una explanada de tierra rodeada de césped) no es ni la sombra de lo que fue. Hoy es tan sólo un lugar de paso o de descanso de turistas y músicos espontáneos que aprovechan este espacio alejado del tráfico para pasar el rato.

Desde aquí, superada la Piazza di Porta Capena y subiendo por la Via de San Gregorio se llega al corazón de la Roma antigua. Estamos ante el Arco de Constantino y el Coliseo, el que fue durante siglos el símbolo del poder de un imperio, tanto por su monumentalidad como por el reflejo de la sociedad: donde unos iban para divertirse, otros lo hacían para morir. El Coliseo no tiene el esplendor que debería ya que, durante años, cayó casi en el olvido e, incluso, algunas de sus piedras se utilizaron para construir otros edificios. Sin embargo, aún se levanta majestuoso (si se llega a la zona en Metro, parada Colosseo, el monumento se alza justo enfrente de la salida y la impresión es doble). Durante el día serán inevitables las colas de entrada para acceder al interior y pisar sus gradas. Al atardecer, cuando cierran sus puertas, es uno de los mejores momentos para disfrutar de la vista. Podrá haber mejores puestas de sol en Roma, pero no con tanta historia.


Junto al Coliseo, la Via dei Fori Imperiali, articula la mayor parte de los Foros. En su lado izquierdo pueden verse unos enormes paneles de piedra que explican la sorprendente evolución del Imperio Romano a lo largo de los siglos. A ambos lados de la calle, tanto el Foro Romano como los Fori Imperiali son la mejor prueba para recuperar el espíritu de la ciudad en aquella época. Aquí pueden verse restos de templos, como el de Antonino e Faustina bastante bien conservados y sorprenderse con el grado de precisión escultórico de la magnífica Colonna Traiana (o columna Trajana).

Rodeando la Piazza Venezia y bajando en dirección al río se pasa junto al Teatro di Marcello, que se alza justo delante de las llamadas columnas de Apolo. Aquí ponemos fin al recorrido por esta parte de la Roma antigua, quizá el primero en el orden de todos los que tengan que hacerse en la ciudad para entender mejor su evolución.