

Se puede reconocer un taxi por su color amarillo o blanco. Circulan por toda la ciudad. El precio del contador está sujeto a un suplemento que el taxista debería explicar al pasajero antes de efectuar el viaje. Ten en cuenta que se aplican otros suplementos durante la noche o los fines de semana. La propina normalmente es un 10% del precio total, pero ten cuidado porque hay taxistas que intentan engañar a los turistas.
No son pocas las ciudades en las que los taxistas tienen la "fama" de querer timar al turista. En Roma, por desgracia, este tópico se cumple en más de una ocasión. No será difícil encontrar taxistas siempre a punto para llevar al turista desde el aeropuerto hasta su lugar de alojamiento a cambio de un precio pactado de antemano que, lógicamente, siempre será más alto que lo que hubiera marcado el taxímetro. También los hay que ofrecen rutas por el centro de la ciudad "despistándose" en varias calles demasiadas veces. Con el abrumador tráfico romano, la excusa del taxista está servida, pero no hay que dejarse engañar. Por lo general, un precio lógico de un recorrido en el centro de Roma puede rondar los 6-12 €,, dependiendo de las distancias.
Si a pesar de las precauciones, surgen problemas con algún taxista, será mejor no dejarse llevar por los nervios. Todos los taxis deben contar con un número de placa y hacer constar en la puerta del automóvil el número de referencia de la compañía para la que trabaja. Siempre nos queda la opción de presentar una queja o reclamación que, aunque no prospere durante el tiempo de nuestra estancia en la ciudad, como mínimo dejará constancia de la actuación.